De este pobre corazón, agrietado por el tiempo, aun algún sentimiento se atreve hoy a nacer, tímido y con miedo, sin saber en que abismo caerá; de esta pobre alma, hecha jirones y desgarrada, pocas ilusiones quedan y de todas ellas una esta guardada sin saber para quien, sin saber que rayo de luna no la dejará volver a caer.
Entre estos pensamientos e ideas, entre sueños y recuerdos, veo las horas pasar, inexorable es este tiempo que consume y marchita, que no da segunda oportunidad, que nos odia y nos envidia y no nos deja volver a tras; y así las horas y los días y mi vida se consumirán, y leve será la huella, que mis pisadas han de dejar, en esta tierra yerma, donde ninguna simiente consiguió asentar, donde se abrieron profundas simas, abismos donde llorar, rincones oscuros donde nadie me podía encontrar, sombras de otras sombras que ningún sol podría traspasar.
Sigo caminando, aún pero cansado, sin saber a donde mis pasos me podrán llevar, hacia delante siempre adelante, porque aun en este camino, no he encontrado el árbol adecuado bajo el que descansar; hoy apenas se que es lo que ansío ni que inercia maldita no me deja parar; descalzo, he caminado por senderos de montaña y pantanos de barro y oscuridad, y mis pies, aunque jóvenes, ya están cansados pero aun les queda mucho que andar. Hasta donde podrán llegar?
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1 comentario:
Gran poema, con muy buen ritmo y rima....qué sorpresa! jeje... cuántos sentimientos tirados po la borda...
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