Es media noche, hora de muertos y de sobrenaturales canciones, de conjuros y brujas; la hora en que los espíritus del bosque juegan, ríen y lloran; una hora en que la luna llena está alta en el cielo como un náufrago a la deriva en un mar de estrellas.
¡Luna! Desde este bosque no te veo; los frondosos árboles no dejan traspasar tu esencia y sólo unos pequeños rayos consiguen escapar formando charcos de luz con los que mi corazón intenta disolver su oscuridad.
Sigo aquí sentado en el tronco de un pino caído, observando este bosque mío, este rincón de ilusión y fantasía; el bosque de mi felicidad, de tupidos helechos y de hermosas hadas aladas que juguetean inocentemente, ajenas a todo sentimiento de dolor y tristeza.
Me entretengo escuchando los silenciosos cánticos de ánimas, atento al arroyo con su incesante murmullo o intentado descifrar el leguaje de las hojas cuando la brisa de la noche las osa acariciar; a pesar de tanta conversación se siente la tranquilidad, mística e indescriptible, que me ayuda a soñar.
Pero de pronto la quietud con sus murmullos se ve interrumpida. ¿Quién es? Todos han acallado sus voces para, con envidia, poder contemplar la luz de tu presencia en esta tenue oscuridad.
Envuelta en blanco velo te acercas a mí flotando, como leve bruma del alba; a tu paso todos se han postrado; los espíritus guardan silencio; todos nos miran.
Has llegado hasta mí y ante ti me arrodillo; mi rostro en tus manos, una lagrima en mis ojos y un suspiro en tus labios.
He posado suavemente mis ojos en los tuyos y me atrevo a acariciarte; y por un capricho de nuestros corazones, la calma del momento se ve turbada cuando, misterioso, un beso estalla en la oscuridad.
Los espíritus y sus voces seguirán su camino, pero tus recuerdos y los míos han de quedar grabados en la memoria de este bosque por toda la eternidad.
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1 comentario:
De labios finos, sonrisa inocente
Sólo en verte, todo tiembla
Otra vez, otro ángel
Querer es una palabra demasiado abstracta
Quererte es una palabra demasiado compacta
Me gustara poder explicarte todo el sentido:
Nada más grande que tú y que yo:
Nunca hemos sido conscientes del destino y sus fatalidades
Inesperadamente has devuelto vida a mi mirada,
Y las letras y las mudas palabras me acosan:
Eres como una droga.
Y todo se reduce a no tener sentido.
Lo sé…. Y lo sabes…
Mi poesía no es nada más que un resumen
de tu ilusión y mi delirio.
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