martes, 29 de abril de 2008

Un rincón demasiado oscuro

Sombras de medianoche, sombras sin luces, tras cada esquina de la vida; apenas tenues rayos de luz surcan lentamente el aire, apenas hay ilusiones que perseguir, y cada paso es más pesado que el anterior, y cada día levantarse duele más y cada día preferiría no despertar.

No hay luces al final de este túnel, solo sombras, sombras de medianoche, lóbregas y eternas; sombras que todo lo esconden, que todo lo inundan; y así el último rincón de mi alma llora, desconsolada, por el camino que le ha tocado andar.

Y en las ruinas de mi ser, ninguna ventana mira al mar, que en ocasiones no hay futuro, que el pasado no deja de pesar, y el presente se escapa entre cada lágrima que vuelvo a derramar; que en las ruinas de mi ser, solo escucho el llanto del violín, que al fundirse con el mio, nubla el cielo, y en esta estancia sin techo, la tormenta ha de ser el refugio que en el corazón anhelo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Las semillas que recorren mis entrañas me recuerdan que no queréis más que provocación.
Que queréis que diga lo que nadie quiere oír, pero a veces creo que no es eso realmente lo que pasa
por nuestras mentes. Que queremos simplemente esa rutina y normalidad de la que disfruta nuestra vecina de enfrente
con sus niños, gritando todo el día para que se estén quietos de una vez y la dejen fumarse un cigarro tranquila...somos en relidad,
más mediocres de lo que creemos...

Un silecio durante el cual recorro vuestros deseos y veo esos árboles que os arropan de vuestros miedos,
y lloro por cada hoja que se cae del árbol con lentitud. Daros ese silencio para daros cuenta que realmente existís.
Para saber que os habéis parado delante de vuestros espejos, delante de vuestras miradas y que tenéis demasiadas cosas
por deciros a vosotr@s mismas.
Veo en medio del silencio de la tarde, como se desdibuja el naranja en vuestros cuerpos mientras volvéis a casa,
deseando concederos ese efímero silencio en el que cerraréis los ojos, respiraréis sin ningún miedo,
y sonreír en ver dónde empiezan y acaban vuestros límites. Y así iros a descansar habiendo dado un paso más.
¿Sabes de dónde vienes? ¿Sabes a dónde vas?
(Tranquilos, ya sé que todo está escrito)
Vas a detenerte a pensar de dónde viene tu sueño… tu… ¿deseo?
El camino que sigues te deshace diamantes en el pelo.
¿Por qué no rompes esas cadenas que te atan?
El éxito que te ahoga no es real, la tristeza que te acecha no es la tuya,
y la pasión que pones en todo no sale de ti.
¿Pensarás en parar todo esto? ¿Lo recordarás?
Tu silencio me cuenta que puede que sin los tuyos, podrás vivir,
Y que sin ti mism@ y sin ella, lo harás mejor.
¿Te liberarás? ¿O te ahogarás?